Regular el sistema nervioso no es una cuestión de autosuficiencia emocional.
Se trata de Reconocer lo que se necesita en cada momento y responder a ello conscientemente.
Hay un error muy común y no mencionado: la idea de que ser financieramente estable significa no depender de nadie, no verse afectado, no necesitar apoyo.
Pero eso no es regulación.
Es una defensa.
El mito de la independencia emocional.
Muchas personas han aprendido que necesitar algo es un signo de debilidad.
¿Qué significa madurez, “ser capaz de manejar las cosas por ti mismo”?.
La estabilidad emocional significa no sentir demasiado.
Cuando crecemos en entornos donde la vulnerabilidad no era segura, el cuerpo aprende a apagarse.
Él se adapta.
Él se protege.
Y esta adaptación puede parecer fortaleza, pero a menudo es sólo supervivencia.
¿Qué significa realmente regular el sistema nervioso?
Regular el sistema nervioso no se trata de eliminar las emociones.
Se trata de poder sentir sin perderse completamente en ellos.
Se trata de reconocer cuándo algo desencadena miedo, vergüenza, abandono o desconexión.
y, en lugar de reaccionar automáticamente, crear un pequeño espacio interno para la elección.
La regulación es flexibilidad.
Se trata de poder equilibrar la autonomía y el apoyo.
Entre la recolección y el contacto.
Entre el límite y la apertura.
No es rigidez.
No es aislamiento.
Necesitar algo no es regresión.
Hay momentos en que lo que se necesita es un descanso.
Otros donde es sólo conversación.
A veces es silencio.
A veces se trata de pedir ayuda.
Un sistema nervioso regulado reconoce estas necesidades sin juzgarlas.
Él entiende que la verdadera autonomía no es la ausencia de dependencia —
Es la capacidad de percibir. Cuándo apoyarse uno mismo y cuándo buscar apoyo seguro.
Necesitar algo no disminuye a nadie.
Negar las propias necesidades es lo que generalmente conduce al agotamiento.
La pregunta que transforma
Quizás el cambio más profundo radique en una pregunta sencilla:
¿Qué necesito ahora mismo?
Regular el sistema nervioso no consiste en endurecerlo.
Se trata de escuchar.
Y respetar la respuesta, aunque sea pequeña.
Incluso si sólo se trata de disminuir la velocidad.
Incluso si eso significa decir no.
O acércate a alguien de confianza.
Es a través de esta escucha que comienza la madurez emocional.