Antes de la apertura viene la arraigamiento profundo en el cuerpo.
Antes de la vulnerabilidad, la recuperación de la seguridad interna.
Existe una idea errónea común en el camino hacia el autodescubrimiento: creer que sanar significa exponerse más, sentir más, hablar más, abrirse más. Cuando esto sucede sin una base interior sólida, el resultado rara vez es la integración. La mayoría de las veces, genera... activación, confusión emocional, agotamiento y retraimiento.
Abrirlo sin piso interior no permite que se expanda.
Crea desorganización.
La verdadera apertura surge cuando encontramos un espacio seguro dentro de nosotros mismos, Capaz de soportar lo que sentimos.
Seguridad interior: un estado corporal, no un concepto.
La seguridad interior no es ni pensamiento positivo ni control emocional.
Es un experiencia corporal concreta.
Se manifiesta como:
- presencia
- contorno interior
- estabilidad
- capacidad de permanecer consigo mismo
Cuando el sistema nervioso alcanza este estado, algo esencial se reorganiza:
El sentimiento deja de ser una amenaza y se convierte en una experiencia.
En este espacio, podemos navegar emociones intensas, activaciones profundas y movimientos delicados sin perdernos en ellos. No porque dejemos de sentir, sino porque... Tenemos un lugar al que regresar dentro de nosotros mismos.
Cuando la apertura surge de la regresión emocional.
Sin arraigo, la apertura a menudo surge de un estado emocional regresivo. En ese lugar, lo que buscamos no es el encuentro, sino... salvación externa.
Nos acercamos a los demás pidiéndoles, a menudo inconscientemente, que:
- Sosténganos
- validanos
- danos la bienvenida
- completanos
Tratamos de darle al vínculo una tarea que pertenece a nuestra base interna.
Y aquí surge un punto delicado: a menudo le pedimos a la otra persona que... Acepta en nosotros lo que todavía no somos capaces de aceptar.
Esta dinámica crea un campo relacional denso, marcado por la urgencia emocional, las expectativas excesivas y el miedo al rechazo. Incluso sin comprenderlo racionalmente, la otra persona siente este peso y tiende a retraerse.
De esta manera reforzamos la dolorosa experiencia de Buscando conexión y encontrando rechazo., No porque seamos muchos, sino porque nos ofrecemos. sin fundamento interno suficiente.
Inauguración con piso interior: encuentro e intercambio de regalos únicos.
Cuando la apertura nace de la seguridad interior, todo cambia.
Ya no buscamos ser salvados.
Estamos buscando El encuentro y la posibilidad de compartir nuestros dones únicos.
La vulnerabilidad deja de ser exposición y se convierte en presencia viva.
Hay espacio para sentir, para nombrar, para compartir, sin perder de vista el centro.
Este es el territorio de la madurez emocional:
- apertura con contorno
- sensibilidad con estructura
- entrega autónoma
En este estado podemos amar sin abandonarnos, desear sin perdernos, crear sin colapsar y conectar sin disolver nuestra identidad.
Cuando tenemos un lugar donde regresar, podemos ir más lejos.
Es la seguridad interior la que nos permite navegar emociones intensas, relaciones profundas y procesos transformadores sin amenazar nuestra integridad.
No porque dejemos de sentir miedo, tristeza o inseguridad, sino porque Aprendemos a navegar estos estados permaneciendo presentes.
Cuando sabemos a dónde regresar, podemos ir más lejos.
Ésta es quizás una de las mayores paradojas de la curación:
Cuanto más arraigados estemos, más libres seremos para abrirnos.